
Nació en San José el 16 de abril del 1900. Quienes lo conocieron lo describen como un hombre profundamente generoso, polifacético y muy conversador.
Tuvo el privilegio de tener dinero y se caracterizó por estar adelantado a su época y ser muy rebelde.
Se rodeó de amigos vanguardistas como Yolanda Oreamuno, Rodrigo Facio, Joaquín García y Francisco Amighetti. Todos ellos destacados por su generación, una generación superior, siempre adelantados a su época por todo el conocimiento que adquirieron.
Gabriela Mistral lo definió como vanguardista, es decir, muy avanzado para las ideas de su época.
En el caso de Jiménez, fue un hombre vanguardista principalmente en la escultura y la pintura, porque en su literatura se apegó más al romanticismo.
Fue un joven admirable, con una cultura general muy amplia, tanto que a sus 22 años ya había leído a Macerl Pruss en francés.
Uno de sus libros más conocidos fue “El Jaul”, lo concluyó 10 años antes de morir y lo hizo bajo el concepto de que todo pueblo pequeño es un infierno grande, se inspiró en un pueblo de Costa Rica, San Luis de los Jaúles, este es un pueblo ubicado cerca de San Isidro de Coronado, lugar donde el autor tenía una finca.
Max Jiménez murió a sus 47 años un 3 de mayo de 1947 en Buenos Aires, Argentina.
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