Nací en Bélgica en 1929. Mi madre era holandesa y mi padre inglés, él trabajaba con una compañía de seguros y mi familia tuvo que viajar constantemente, pero desde los 6 hasta los 9 años estudié danza y arte dramático en Inglaterra. Cuando tenía 6 años mis padres se divorciaron y pasé 25 años sin ver a mi papá.
En 1939 inició la Segunda Guerra Mundial y mi madre prefirió que regresáramos a Holanda, a la casa de mi abuelo. Aún así, en 1940 los alemanes invadieron Holanda y cuatro años más tarde se llevaron la comida y el combustible de los holandeses. La gente moría de hambre y frío. Muchos hacíamos harina a partir de tulipanes para cocinar galletas y tartas. A un tío y uno de mis primos los fusilaron, por ser miembros de la resistencia holandesa. Mi hermano menor fue llevado a un campo de concentración y el mayor desapareció durante un bombardeo. No sabíamos si estaban vivos o muertos.
Yo ya era una buena bailarina y pude recaudar dinero para darlo a la resistencia holandesa. También pude impartir clases en la casa de mi abuelo a un grupo de jóvenes refugiadas y mi mamá me ayudó en todo lo posible para que yo no me deprimiera.
En 1946 un amigo me regaló un libro en holandés; era el diario de Ana Frank, y me destruyó. Para mí ese libro no era sólo páginas impresas, era mi vida. No he vuelto a ser la misma desde que lo leí, me afectó profundamente. Ana Frank y yo teníamos la misma edad cuando la guerra empezó y todo lo descrito por Ana son situaciones que yo también viví.
Un año más tarde mis hermanos regresaron y decidí volver a Inglaterra. Superé la guerra, pero me marcó para siempre con enfermedades que me impidieron realizarme como balletista. Entonces decidí buscar una manera para aplicar mis habilidades artísticas y asistí a un casting, para trabajar en un show de teatro llamado “Zapatos altos de botón”. Me esforcé para conseguir un papel destacado dentro de la obra. Al mismo tiempo trabajé como modelo y asistí a clases de expresión corporal y lecciones privadas de dicción.
En 1948 participé en una película de un productor holandés y a principios de los años 50 me dieron la oportunidad de hacer un protagónico en Inglaterra, acepté, pero le aclaré a la productora que no podía realizar un protagónico porque no sabía actuar. Aún así ella insistió en que yo podría desempeñar el personaje. Desde aquel momento realicé 7 películas, pero fue hasta después de una actuación en el teatro de Broadway cuando conseguí mi primer papel en Hollywood. Me ofrecieron protagonizar “Vacaciones en Roma”, con esta película gané mi primer Óscar a mejor actriz, en 1954.
Tengo dos hijos Sean y Luca, me casé en tres ocasiones. Mi primera boda fue en 1954 con el actor Mel Ferrer, padre de Sean. La segunda con el médico italiano, Andrea Dotti, quien es el padre de Luca y mi última pareja fue Robert Wolders, un actor holandés.
Mi último trabajo fue para la película “Always” o “Para siempre”. Dirigida por Steven Spielberg en 1989. Después me dediqué de lleno a la labor que me dio un profundo sentido de la vida. Mi más grande labor no fue la actuación, sino ser embajadora de la buena voluntad para UNICEF.
Durante los años 80’s y 90’s preferí entregarme por completo a esta causa, ayudando a niños pobres y como representante de esta causa tuve que viajar a 20 países en 5 años.
Mi carrera es un completo misterio para mí, jamás imaginé que iba a ser una actriz, nunca creí que aparecería en películas, mucho menos que todo iba a ocurrir de la forma que fue.
SEAN: Mi madre murió en 1993 en Tolochenaz, Suiza, por causa de un cáncer de colon. Sin duda ella fue un ícono de la moda del siglo XX, pero su mayor legado no fue su belleza, sino su compromiso humanitario y su esfuerzo por un mundo mejor. Creía en la paz antes que en la guerra, en el amor mejor que el odio y en cuidar a la gente mejor que en ignorarla. Siempre dijo que las personas tenemos dos manos porque una nos sirve para ayudarnos y la otra para ayudar a los demás.
En 1994 mi hermano Luca, Robert (el tercer esposo de mamá) y yo, decidimos construir la fundación Audrey Hepburn para niños y así continuar con la labor que mi madre apoyó. La fundación ayuda a muchas organizaciones alrededor del mundo para mejorar la vida de miles de niños.
También desde el año 2004 se creó el Audrey Hepburn humanitarian award o premio humanitario Audrey Hepburn, el cual es entregado a organizaciones o personas que hagan una contribución extraordinaria en honor de los niños, ya sea por medio de trabajo voluntario, creando organizaciones, incentivando la educación o con programas novedosos de ayuda comunitaria. Además actualmente funcionan 4 centros de ayuda infantil, dos que dan apoyo a hospitales, uno que está especializado en la atención de niños abusados y el último, que apoya la educación escolar en países subdesarrollados, este asiste a 115 millones de niños en todo el mundo.
El dinero para la fundación lo obtenemos de la exhibición “Timeless Audrey” o “Audrey eterna”. Es la más completa exhibición de su vida y su carrera, hay alrededor de mil fotos, premios, vestidos y objetos de interés. Además diseñamos bolsos y tenemos una colección de libros originales con la firma Audrey Hepburn. Esporádicamente subastamos vestidos y accesorios que ella utilizó para sus películas.
“La gente mucho más que las cosas debe ser restaurada, revivida, reclamada y redimida; nunca deseches a nadie.
Recuerda, siempre que necesites una mano que te ayude la encontrarás en el extremo de tu brazo. Cuando vayas envejeciendo descubrirás que tienes dos manos, una para ayudarte a ti misma y la otra para ayudar a los demás”. Audrey Hepburn.